EGRESADO DESTACADO


NICOLÁS ALMÁNZAR

Sábado, 28 Mayo 2016 01:56 Visto 3782 veces

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Un rico necesita de sus monedas para vivir, y pueden perdérseles, y ya no tiene modos de vida; mientras que un hombre instruido vive de su ciencia, y como la lleva en sí, no se le pierde, y su existencia es fácil y segura”

 

Ha recorrido todas las posiciones en educación y fundado varias universidades

“Caminé por América Latina y eso me ayudó y eso me permitió conocer la experiencia en materia de educación de adultos de Cuba, Nicaragua, Colombia, Venezuela, Perú y la de Ecuador”.

 

Es un defensor de la Educación de adultos, la cual, a su juicio, es tan fundamental como la enseñanza para niños, ya que de los primeros depende el desarrollo de los pueblos.

Por Wellington Melo

Es harto sabido el fundamental papel que juega la educación en el desarrollo de los pueblos, y por eso la tendencia de incre­mentar las inversiones en ese sector para ge­nerar mayores oportunidades y viabilizar el crecimiento intelectual, social y económi­co de la gente.

El apóstol cubano José Martí era un fu­ribundo defensor de la “Educación Popu­lar”, la que no se refería exclusivamente a la educación para la clase de escasos recursos económicos, sino a que toda la nación tie­ne que estar bien educada, “ya que no hay ninguna razón para que el rico se eduque y el pobre no”.

Como consecuencia de la inversión de valores en que está inmersa la sociedad, muchos piensan que lo más importante es la acumulación de capitales. Sin embargo, la cultura martiana expresa que el que sabe más, vale más, ya que “un rico necesita de sus monedas para vivir, y pueden perdérse­les, y ya no tiene modos de vida; mientras que un hombre instruido vive de su cien­cia, y como la lleva en sí, no se le pierde, y su existencia es fácil y segura.

Imbuido de esos principios y de esos va­lores martianos, el maestro, escritor y polí­tico José Nicolás Almánzar García ha dedi­cado 62 años de su vida a la educación, en el entendido de que es el principal recurso que garantiza progreso sistemático y soste­nible a las naciones.

Oriundo de Salcedo, provincia Herma­nas Mirabal, este maestro de larga data ini­ció a muy temprana edad su andar por los caminos de la educación, lo que le ha per­mitido transmitir concomimientos a varias generaciones y a regodearse de esa cualidad como parte de un estilo de vida.

José Nicolás Almánzar habla de su ho­nestidad, la cual ha puesto a prueba en in­contables ocasiones en que le ha correspon­dido desempeñar funciones públicas y pri­vadas de significativa importancia, como la que ostenta actualmente a sus 81 años, siendo rector de la Universidad de la Ter­cera Edad (UTE).

“Mis padres fueron pobres, soy de un hogar humilde, pero mi padre, que no tu­vo una formación básica, yo recuerdo que nos decía: las personas mayores se respetan y lo ajeno se respeta”, agrega.

Precisamente, la educación de adultos es su especialidad, la cual le apasiona mucho, porque tiene la visión de que ese segmento poblacional juega un rol de extrema impor­tancia para la estabilidad de los países en el presente y de cara al futuro.

Egresado en el 1970 de la carrera de de­recho de la Universidad Autónoma de San­to Domingo (UASD), Almánzar García se ha destacado por la defensa de la implemen­tación en todas las instancias sociales de la educación moral y cívica.

La República Dominicana atraviesa en estos momentos por una profunda crisis de valores, como consecuencia de la comple­mentación de una serie de elementos que afectan seriamente la integración familiar, la institucionalidad y el cumplimiento de las normas. Ese problema ha sido estudia­do sociológicamente y los augurios no son nada halagüeños, partiendo del contexto en que vivimos.

Como consecuencia de ese deterioro progresivo en que está sumergida esta me­dia isla, algunos investigadores han desa­rrollado estudios y en sus conclusiones in­dican que la República Dominicana entra en el concepto que los sociólogos clásicos Emile Durkheim y Robert King Merton, han definido como “Anomia Social” ( fal­ta de normas o incapacidad de la estructu­ra social de proveer a ciertos individuos de lo necesario para lograr las metas de la so­ciedad), expresada en el divorcio entre las normas y el comportamiento social.

Para el cofundador de la Universidad Eugenio María de Hostos, la impartición de Moral y Cívica es muy limitada, por lo que sugiere que esta sea rescatada y transmi­tida de manera general a toda la población, ya que a su juicio la crisis de valores en la fa­milia y en la sociedad se debe fundamental­mente a la falta de este tipo de formación.

Por estar convencido del gran aporte que hace este tipo de formación a la sociedad, el exsecretario de Educación (1989-1992), escribió un libro titulado “Educación Mo­ral y Cívica”, el cual mereció el primer lugar en el Premio Nacional Manuel de Jesús Pe­ña y Reynoso.

Dijo que está dispuesto a ceder el con­tenido de su libro al Ministerio de Educa­ción, para que lo reediten, ya que estima que en estos momentos la sociedad necesita que se potencialice la formación moral y cívica.

Durante su paso por la Secretaría de Edu­cación (hoy Ministerio), el veterano educa­dor fue el creador del primer Plan Decenal, de los hospitales de maestros y cultivó bue­nas relaciones entre la institución que diri­gía y los gremios.

También es el autor del libro “Teoría de la Educación para la capacitación a distan­cia de los Maestros de la Primaria” y de un proyecto de cursos por correspondencia que ha permitido que más 40 mil ciudada­nos se formen.

Sus orígenes

El maestro Almánzar García estudió en la escuela Josefa Gómez y a los 17 años fue nombrado maestro secretario, labor que compartía con sus estudios del bachillera­to libre. También fue inspector de Educa­ción siendo muy joven.

En Educación ha ocupado todas las po­siciones y durante seis años fue Director General de Educación de Adultos, en cu­yas funciones adquirió la pericia y el amor por la alfabetización de adultos.

Su formación como educador la obtuvo en la Universidad de Penn State, en los Esta­dos Unidos, y esto, unido a su vasta expe­riencia en el sector, y su vinculación con el “apóstol de la educación para adultos” Félix Adams, le proporcionaron los principales argumentos para la fundación de la UTE.

Sus preocupaciones

Siente mucha preocupación por los al­tos niveles de violencia y de delincuencia que imperan en la República Dominicana, y considera que su desproporcionado cre­cimiento se debe a la falta de educación cí­vica y humana.

Actualmente ocupa su tiempo en sus fun­ciones como rector de la UTE, en ejercitar­se diariamente y en terminar sus memorias, una obra sobre su gerencia educativa y la re­copilación de sus artículos publicados en el periódico El Caribe, a los fines de comple­mentarlos en un libro.

PARA RECORDAR

Hace unos 15 años, el maestro José Nicolás Almánzar García fue afec­tado por un accidente cerebrovascular que lo postró en una silla de rue­das durante un largo tiempo, pero su fe, tenacidad y disciplina en el cum­plimiento de las terapias y recomendaciones médicas le condujeron por el camino de la recuperación plena.

 

 

 

Modificado por última vez en Sábado, 28 Mayo 2016 02:24

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