Dannery Santana Pozo

Martes, 01 Septiembre 2015 14:34 Visto 2279 veces

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PERIODISTA

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¿Donde están los héroes modernos?

Los últimos años de su vida debieron ser para Luperón muy desesperanzadores, pues tuvo que enfrentar a Ulises Heureaux -Lilís- su antiguo pupilo, quien había renegado de sus principios liberales, nacionalistas y progresistas y cuyo Gobierno ya por 1888 empezaba a perfilarse como una dictadura. En ese año, Luperón declaró su intención de presentar su candidatura para la Presidencia, pero no alcanzó el éxito. Tampoco lo tuvo en el movimiento revolucionario contra Lilís, en 1893.

 

Estamos en el siglo XXI y al tomarnos unos minutos para pensar en la situación y la forma en que vivimos hoy día, nos sirve de aliciente el hecho de que somos una nación libre e independiente. Esta libertad se la debemos a héroes que entregaron todo por la patria y aprovechando que recientemente se cumplió el 176 aniversario del natalicio de quien se considera nuestro cuarto Padre de la Patria, Gregorio Luperón, queremos hacer mención de sus grandes aportes. El héroe de la Restauración, destacado por su ferviente anhelo por la definitiva independencia de nuestra patria, nació el 8 de septiembre de 1839, en la ciudad de Puerto Plata.

 

Fue el prócer de la Guerra Restauradora y un destacado político del siglo XIX, que lideró el Partido Azul o Liberal y compartía el ideal antillanista. Desde su infancia demostró su capacidad para los negocios, iniciando a los 12 años en una maderera en Jamao, propiedad de sus padres. En 1858, a los 19 años de edad, instaló una casa de comercio en Yásica, Puerto Plata. Con apenas 24 años fue designado general de brigada.

En septiembre de 1863 comandó las tropas que atacaron Santiago. Sus sentimientos humanitarios quedaron de manifiesto cuando el 5 de noviembre de 1864 protestó por el fusilamiento de Salcedo, en la playa de Maimón. Y es aquí donde debemos preguntarnos ¿dónde están los héroes modernos? La tecnología se ha apoderado de las nuevas generaciones, las calles están llenas de personas pasivas que no muestran una reacción ante las problemáticas sociales que se generan en la actualidad. Cuando Pedro Santana proclamó la anexión a España, en 1861, Luperón y un grupo de puertoplateños se opusieron a esta acción. Fue perseguido por las autoridades españolas, y apresado en 1862, pero escapó y se marchó al extranjero.

Al año siguiente, meses antes de estallar la Guerra Restauradora, con apenas 24 años, y debido a sus méritos, fue designado general de brigada. En septiembre de 1863 comandó las tropas que atacaron Santiago y era tanto su prestigio que, cuando se instaló el 14 de ese mes el Gobierno Provisorio de la Restauración, fue electo Presidente, pero en un acto de desprendimiento renunció. Fue entonces escogido José Antonio Salcedo (Pepillo). Durante ese mismo mes enfrentó militarmente a Pedro Santana en La Vega y Arroyo Bermejo.

En los meses posteriores y mientras duró la guerra durante los años 1864 y 1865, no obstante haber sido víctima de intrigas, su participación en batallas y combates fue muy destacada, alcanzando los más altos rangos militares. Entre las acciones militares más importantes en las que intervino se destacan la de Sabana del Vigía, Guanuma, Monte Plata, Bayaguana, Bermejo, Yerba Buena, Paso del Muerto y Río Yabacao. Meses después de terminada la Guerra Restauradora, al ser elegido Buenaventura Báez presidente de la República, Luperón, consciente de los planes antinacionales de este, inició una revolución, la cual triunfó el 29 de mayo de 1866. Al cesar el Gobierno del Triunvirato, que estaba integrado por los generales Pedro A.

Pimentel, Gregorio Luperón y Federico de Jesús García, asumió la Presidencia el general Jo sé María Cabral. En octubre de ese año Luperón estableció en Puerto Plata una casa de comercio. Siempre dispuesto a luchar por la integridad de la República, se enfrentó en 1864 a Cabral ante sus pretensiones de arrendar la bahía de Samaná. Durante el período 1868-1874, llamado el Gobierno de los Seis Años de Báez, diligenció recursos con países amigos para derrotar los planes anexionistas de Báez, que eran apoyados por el presidente norteamericano Ulises Grant.

Durante los años 1875 y 1876, Luperón y Hostos, quien había arribado a Puerto Plata, iniciaron una amistad que los unió en el ideal antillanista y en su afán doctrinario de crear una república progresista e institucionalizada. En 1877, derrotado el Gobierno civilista de Ulises Francisco Espaillat, Luperón marchó al destierro, del cual regresó al año siguiente, pero se dirigió de nuevo al extranjero en el mes de noviembre. En abril de 1879 asistió en París a un banquete al cual concurría el afamado escritor francés Víctor Hugo y fue aclamado presidente de honor de las sociedades Salvadoras del Sena y Salvadores de Francia.

Ese mismo año, ya de regreso en el país, en el mes de octubre inició en Puerto Plata la revolución contra el presidente Cesáreo Guillermo, constituyendo y presidiendo un Gobierno Provisional. Durante el año que duró su Gobierno, las artes y la industria nacional alcanzaron un gran desarrollo. Como presidente, ante una petición del cónsul de España, se negó a de portar de Puerto Plata al exiliado general cubano Antonio Maceo. El 1ro. de septiembre de 1880 fue instalado en la presidencia monseñor Fernando Arturo de Meriño por recomendación y apoyo de Luperón, quien recibió durante los años 1882 y 1883 reconocimientos de diferentes gobiernos europeos y firmó tratados en su calidad de Plenipotenciario y Enviado Extraordinario.

De regreso, en 1885, se dedicó a ejercer su rol como líder del Partido Azul o Liberal. En tal sentido, intervino en 1886 a favor del general dominicano Máximo Gómez, quien de visita en el país había sido encarcelado arbitrariamente, y apoyó la candidatura de Ulises Heureaux. Los últimos años de su vida debieron ser para Luperón muy desesperanzadores, pues tuvo que en frentar a Ulises Heureaux -Lilís- su antiguo pupilo, quien había renegado de sus principios liberales, nacionalistas y progresistas y cuyo Gobierno ya por 1888 empezaba a perfilarse como una dictadura. En ese año, Luperón declaró su intención de presentar su candidatura para la Presidencia, pero no alcanzó el éxito.

Tampoco lo tuvo en el movimiento revolucionario contra Lilís, en 1893. En diciembre de 1896 enfermó en Saint Thomas. A iniciativa de Emiliano Tejera, Lilís fue a visitarlo y más tarde, en un acto magnánimo, mandó a buscar a su antiguo jefe político y protector, quien fue trasladado a la ciudad de Puerto Plata y estuvo atendido por el doctor de la Fosse durante los últimos cinco meses de su vida. Falleció el 21 de mayo de 1897

Modificado por última vez en Jueves, 10 Diciembre 2015 14:47

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